En los últimos años, Europa ha dado un paso decisivo para dotar a las empresas en dificultades financieras de herramientas más eficaces y homogéneas. La Directiva (UE) 2019/1023, conocida como Directiva de Reestructuración e Insolvencia, persigue un objetivo claro: que las empresas viables tengan acceso temprano a mecanismos que les permitan superar sus problemas y evitar la liquidación.
España ha transpuesto esta Directiva a través de la reforma de la Ley Concursal en 2022, incorporando figuras novedosas y reforzando los planes de reestructuración como alternativa al concurso de acreedores.
Principales novedades de la Directiva
La Directiva europea introduce una serie de instrumentos que buscan equilibrar los intereses de deudores y acreedores:
- Acceso temprano a la reestructuración, antes de que la insolvencia sea irreversible.
- Suspensión de ejecuciones individuales, que da un margen de respiro a la empresa para negociar.
- Cram down interclases, que permite imponer un plan de reestructuración incluso a clases de acreedores disidentes, siempre que se cumplan ciertas garantías.
- Protección de trabajadores y acreedores, con mecanismos de control para evitar abusos.
La transposición en España: reforma de la Ley Concursal
La reforma concursal ha adaptado estos principios al marco español con algunas particularidades:
- Se refuerza la figura del plan de reestructuración, dotándolo de mayor flexibilidad y eficacia.
- Se incorpora de manera decisiva la figura del experto en reestructuración, que puede ser designado por el juez para mediar entre deudor y acreedores.
- Se establecen reglas específicas sobre la formación de clases de acreedores, pieza clave en la negociación y aprobación de los planes.
Impacto para las empresas
Las empresas que atraviesan tensiones financieras tienen ahora un instrumento más ágil que el concurso:
- Posibilidad de renegociar deuda y contratos clave de forma ordenada.
- Acceso a un procedimiento que protege temporalmente frente a ejecuciones.
- Mayor seguridad para convencer a inversores o socios de apoyar la reestructuración.
Impacto para los acreedores
Los acreedores también ven modificadas las reglas de juego:
- Sus derechos pueden quedar afectados por planes aprobados judicialmente, incluso si votaron en contra.
- Ganan, sin embargo, mecanismos de impugnación cuando se vulnera el principio de igualdad de trato o se infringen las mayorías necesarias.
- Se les reconoce un papel más activo en la negociación y supervisión de los planes.
Retos y perspectivas de futuro
La eficacia de esta reforma dependerá en gran medida de su aplicación práctica en los juzgados mercantiles y de la capacidad de los distintos actores para utilizar estas herramientas con responsabilidad. Existe el riesgo de que algunas empresas recurran a estos mecanismos de forma meramente dilatoria, pero también la oportunidad de que se conviertan en una auténtica palanca de continuidad empresarial.
Conclusión
La Directiva europea y su transposición en España representan una modernización relevante de nuestro sistema concursal. Para las empresas, abre una vía para evitar el concurso; para los acreedores, establece un marco más claro de negociación y protección.
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